25 noviembre 2015

A MÁS EMPATÍA MAYOR FELICIDAD

Recuerdo que cuando era niña y llegaba alguien nuevo a clase siempre intentaba acercarme y hacer que se sintiera más integrado. Pensaba en cómo me sentiría yo si fuera "la nueva"... Seguro que me daría mucha vergüenza, me sentiría sola, desubicada, y me costaría mucho hacer amigos nuevos dado que ya habría grupos hechos y sería difícil entrar en alguno. "Las repetidoras" también eran mi blanco, no lo tenían tan difícil porque ya conocían el entorno pero habría quién las mirase con ojos de desprecio, al fin y al cabo habían suspendido de mala manera para repetir. Eso no estaba muy bien visto, eran "fracasadas". No exagero, no. Se las etiquetaba interiormente aunque nadie se lo dijese a la cara,  y tristemente pocos o ninguno se paraba a pensar en cuáles serían las circunstancias que las hubiesen llevado a repetir curso... Quizá un entorno familiar difícil, problemas de aprendizaje, falta de motivación, alguna enfermedad... ¿Quién lo sabe?...

Seguro que habrá a quién esta historia le suene familiar ya sea por ser nueva, repetidora o integradora... o puede que "despreciadora"...
"Veo en ti que también veo en mí" Taller de HHSS

Detrás de mi comportamiento se encontraba una preciosa palabra llamada empatía. Cuando trabajé esta característica en mi formación de Inteligencia Emocional en la Escuela de Inteligencia, tuve que dar marcha atrás en el tiempo y buscar acciones a lo largo de mi vida en donde la hubiese puesto en práctica. Fue una agradable sorpresa hacerme consciente de la cantidad de veces que me encontré con ella.
La empatía es una habilidad social que nos ayuda a reconocer y comprender los sentimientos y acciones de otras personas.  Como muchos habréis escuchado es: saber ponernos en el lugar del otro. A todos nos gusta que se pongan en nuestro lugar y sentirnos atendidos y escuchados, verdad? Eso hace que nuestras relaciones sociales mejoren, que haya menos conflictos, seamos más benevolentes y compasivos. En realidad la empatía es fundamental para la supervivencia. Sin ella no hubiésemos durado ni dos telediarios!

Ser empático depende de una serie de factores, genéticos, ambientales... Todos venimos con ella de serie en mayor o menor medida (excepto gente con algún trastorno mental). Pero lo importante es que podemos entrenarla tengamos la edad que tengamos. Y es que a más empatía mayor felicidad!

Algunos os definiréis como empáticos y diréis que siendo así sufrís... porque os involucráis mucho, porque sentís el mismo dolor que la otra persona... Os entiendo, eso mismo me pasaba a mí antes de estudiar y entrenar la empatía más a fondo. Hay mucha confusión respecto a esto y podríamos decir que hay empatía sana o insana... Os hablaré de ello en otro post para que así este no se haga muy largo.

Para teminar os dejo un vídeo muy tierno y simpático relacionado con este término. Disfrutadlo!



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