09 octubre 2018

EL PRINCIPITO - RESEÑA

Esta entrada está escrita por Jesús Ángel Gomollón, alumno del Club por segundo año consecutivo. Jesús es quien pone muchas guindas a los pasteles de palabras de nuestras reuniones. De corazón cálido y consciente es quien sacude nuestras neuronas con sus revoltosas preguntas como veréis a continuación.


Hoy hemos comenzado un nuevo curso del Club de Lectura Positiva de Sabela Naranjo en la biblioteca central de Ferrol y, como en las series de televisión cuando se estrena temporada, había actores viejos y actores nuevos.

Sabela nos ha sorprendido con un viaje interplanetario inesperado de la mano de 
Antoine de Saint-Exupéry y su Principito. En este viaje hemos explorado este famoso libro, no como un cuento para niños, sino como una lección de vida para adultos.

Así, cada planeta nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en nosotros mismos y buscar nuestros errores de adultos con ayuda de la mirada de un niño.


Nos hemos dividido en grupos planetarios, identificando cada planeta por el personaje que lo habita, y en cada grupo hemos intercambiado opiniones tratando de encontrar la lección allí escondida. 

Seis son los planetas que visita el principito, descontando la Tierra.

En el primer planeta habita el rey.
Para un rey todas las personas son súbditos.
Podemos preguntarnos:
¿Cuándo nos portamos como reyes y tratamos a los demás como súbditos?

El rey de este planeta es un rey peculiar: sólo da órdenes razonables, pues según él la autoridad se basa en la razón.
¿Somos razonables cuando pedimos o exigimos cosas de los demás?


Para terminar el rey nos da un regalo, nos hace jueces, jueces de nosotros mismos y nos advierte:


“si consigues juzgarte rectamente eres un verdadero sabio"



En el segundo planeta habita un vanidoso.
Para un vanidoso todas las personas son admiradores.
¿Cuán importante es para nosotros que los demás nos admiren?

El vanidoso se cree la mejor de las personas. 
¿Nos creemos a veces mejores que los demás?

Los vanidosos sólo oyen las alabanzas. 
¿Estamos alguna vez sordos a las críticas que recibimos?




En el tercer planeta habita un borracho
El borracho bebe para olvidar que siente vergüenza de beber. 

Si pensamos en nuestro día a día...
¿Hay alguna cosa que hagamos para olvidarnos de algo de nosotros mismos?

 ¿Hacemos cosas de las que en realidad nos avergonzamos?



En el cuarto planeta habita un hombre de negocios
Es un hombre serio que no se entretiene en tonterías (¿qué es una tontería?)
Se pasa el día contando estrellas. Cuando encuentra una nueva la registra, la apunta y la mete en su cajón; así la posee.



¿Realmente necesitamos todo lo que poseemos y almacenamos?
 ¿Somos más ricos cuanto más poseemos? 
¿En qué consiste la verdadera riqueza?
 ¿Somos responsables con las cosas que poseemos o nos olvidamos de ellas?


En el quinto planeta habita un farolero.
Enciende y apaga los faroles según sea de día o de noche, pero el planeta gira cada día más rápido y el trabajo se le acumula. No le queda tiempo para descansar, que es lo que le gusta. 

Pensemos en nuestra actividad cotidiana...
¿Hay algún momento en que pensemos que cada día tenemos más cosas que hacer y no nos queda tiempo para dedicar a nosotros mismos?

En el sexto planeta habita un geógrafo. Registra los informes geográficos de los exploradores. 
Sabe donde están todos los accidentes geográficos pero nunca ha estado en ninguno de ellos.
Vive de lo que le dicen los demás. No lleva una vida propia. 
No actúa, no decide, sólo contempla lo que hay a su alrededor.

¿Hay veces en las que nos conformemos con ser 
espectadores de nuestras propias vidas?


Después de viajar por estos planetas, el principito aterriza en la Tierra (¿dónde si no podría “aterrizar”?). Se encuentra con diversos personajes: una serpiente, una flor de tres pétalos, un rosal y por fin con un ser algo más locuaz: un zorro.


En este punto, Sabela y el que esto escribe nos animamos a hacer 
una lectura actuada del que quizás sea el capítulo más famoso del libro
Este no lo contamos aquí, os hemos preparado un vídeo y con él decidid 
si el zorro tiene algo que enseñaros.

    

Ha sido un encuentro estupendo en el que nos hemos conocido todos un poco, nos hemos divertido y aprendido juntos. A mí me ha resultado especialmente emocionante, pues escuchando hablar a mis compañeros ha habido un momento en que he creído entender el significado del triste final del libro, y con él, el sentido de los viajes del principito. 
Os lo cuento aquí:

El principito representa nuestro niño interior. A lo largo de nuestra vida, en la búsqueda del conocimiento de nosotros mismos, no debemos olvidarnos nunca de este niño que nos interroga sobre el verdadero sentido de la vida y nos empuja a vivir.

Sólo cuando él encuentra el pozo en el desierto, esa fuente de vida que es nuestra verdadera esencia, estamos preparados para enfrentarnos a nuestra serpiente, nuestra propia muerte, y emprender un viaje estelar. 


Desde las estrellas podemos sonreír a los que dejamos atrás.











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